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Directa al precipicio (Fourteen)

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     Fourteen nos presenta las vidas de Mara y Jo, dos chicas que mantienen una extraña relación de amistad puesto que solo parecen verse cuando se encuentran en momentos de necesidad, dolor o tristeza. Mara y Jo llevan años siendo amigas y solo las vemos hablar de las cosas que les van mal, no las vemos reírse juntas ni abrazarse, no se divierten.       La relación que tienen Mara y Jo no cambia en ningún momento de la película y sus vidas tampoco sufren ningún giro profundo. Pasa el tiempo pero no hay cambios, idea que se nos transmite a través de la realización. Los planos encuadran un espacio en el que después entran los personajes, conversan y después vuelven a salir del plano. Los personajes van y vienen pero en el espacio no surge ninguna transformación, lo que nos da a entender que los personajes tampoco.       Lo mismo acontece con el tratamiento del tiempo, Dan Sallitt utiliza elipsis de varios años para mostrarnos el pas...

Entre barro y muerte (1917)

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     1917 abre con un claro verde donde descansan los cabos Blake y Schofield que enseguida se sumergen en las trincheras para recibir una misión. La misión encomendada por parte del alto mando consiste en hacer llegar al General Erinmore la orden de detener el ataque que estaba previsto para el amanecer del día siguiente. Blake y Schofield tienen que cruzar varios kilómetros de tierra de nadie, trincheras alemanas supuestamente abandonadas y un pueblo derruido en unas pocas horas.       Contra todo pronóstico y de manera un tanto inverosímil consiguen completar la misión, aunque Blake muere por el camino. La verosimilitud del relato tambalea cuando Blake y Schofield sobreviven a una explosión de una carga de dinamita dentro de una trinchera, de la que salen ilesos, descontando la ceguera temporal que sufre Schofield por el polvo que ha levantado la explosión. Y también cuando los soldados alemanes no consiguen acertar en disparar al cuerpo a Schofield...

AL OTRO LADO, JUNTOS (COLD WAR)

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    Cold War es un largometraje que parte de una premisa triste y negativa pero que se acaba resolviendo con un desenlace feliz. Desde los primeros minutos de la película y a lo largo de toda ella, oímos repetidas veces la misma canción que dice: ‘’ojos negros, lloráis porque no podéis estar juntos’’ Y así sucede durante todo el largometraje, Wiktor y Zula no pueden estar juntos ya sea por razones políticas, culturales o personales siempre se acaban distanciando. Excepto al final, que se rompe con la proposición de la canción y acaban estando juntos, aunque de una forma extra-oficial; en una iglesia derruida, sin testigos ni sacerdote y casándose ellos mismos.      Pawel Pawlikoswki sorprende con una realización en blanco y negro, un formato de 4:3 y unos planos con mucho aire en pleno 2018. Lo que ayuda en gran medida al espectador para meterse de pleno en una historia que acontece durante el período de la guerra fría. Muchos de los planos que nos expone e...

La familia del crimen (Shoplifters)

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          Shoplifters nos presenta a una familia de ladrones y estafadores que delinquen para sobrevivir. Koreeda abarca dos grandes temas en este largometraje: el sentimiento de pertenencia a una familia y el debate ético sobre los hurtos para sobrevivir, ambos bañados en grandes cantidades de realismo.      Cuando se nos presentan a la familia protagonista, todo nos parece correcto, no tenemos ninguna duda de que realmente son una familia; viven juntos en la misma casa, se preocupan los unos por los otros, gestionan juntos la comida y el dinero, etc. Sin embargo, se nos enciende una señal de alerta cuando deciden quedarse con Yuri, secuestrándola de la casa de sus padres. Aún con nuestras sospechas acerca de la unión existente entre los miembros de la familia, en ningún momento se nos ocurre pensar que no comparten vínculos de sangre.      Sorprendentemente, todo cambia cuando la policía atrapa a Shota tras huir de un hurto....

Sonreír a la vida (Lucky)

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     Lucky nos adentra en la vida de un anciano magistralmente interpretado por Harry Dean Stanton y celosamente pensado por John Carroll Lynch, que nos acompaña los 88 minutos de la película mientras le vemos hacer sus ejercicios, resolviendo crucigramas o cantando en la fiesta de cumpleaños de Juan.      El tiempo parece no pasar para Lucky, lejos de perder salud, a pesar de fumar un paquete de tabaco y beber alcohol a diario, el tiempo parece haber embalsamado al anciano. A través de una secuencia de montaje muy sutil, la de la cafetería, Lynch nos enseña que el tiempo para, aunque a Lucky parezca no afectarle.      Lucky vive ajeno a la realidad de la muerte, cualquier atisbo del tema que entre en su vida es descartado de inmediato; apagando la televisión cuando aparece un anuncio de seguros, increpando al abogado que se encarga de los testamentos de sus amigos, etc.      Sin embargo, un día como cualquier otro por la mañan...

EL ESPACIO SE CONVIERTE EN PROTAGONISTA (COLUMBUS)

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     Me sorprendió ver como el espacio en Columbus, la primera película de Kogonada, se convierte en un personaje más de la película, el más importante de hecho. Quizá sea ese el eje de la película y no el hecho de que Jin y Cassandra estén ‘’atrapados’’ allí.      Si nos fijamos en el procedimiento que siguen películas similares a esta, Kogonada le da la vuelta a la tortilla. Lo común es que dos personajes se conozcan por ser presentados por amigos en común y que se queden ‘’atrapados’’ en algún sitio porque el espacio físico en el que se encuentran les impide moverse. Sin embargo, en Columbus, la ciudad hace que Jin y Cassandra se conozcan y son sus familiares los que les impiden irse de allí. Es el espacio el que hace de intermediario entre Cassandra y Jin.      El espacio también se nos hace presente a través de los encuadres de los planos. Descontando el hecho de que hay varios planos en los que solo aparecen diferentes lugares de Columb...

Saúl, ¿era tu hijo? (Saul fia)

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El hijo de Saúl es una película rompedora, embarcarse en un proyecto de largometraje centrado en una historia que sucede en un campo de exterminio del siglo XX es siempre una tarea difícil. Sin tener en cuenta los valores de producción, tienes que ofrecer al espectador un punto de vista sobre el holocausto que apela directamente a las emociones más profundas que puede tener una persona, se te remueven las tripas. Muchas han sido las formas de hacer ver al espectador esa cruda realidad del siglo pasado, pero ninguna como la que nos muestra László Nemes en esta película. La gran diferencia que supone esta película frente a sus predecesoras en el tema del que trata es la profundidad de campo y el plano secuencia.      Salvo en excepciones contadas, durante la película únicamente vemos a Saúl, un prisionero judío perteneciente a un ‘Sonderkommando’ encargado de deshacerse de los cuerpos muertos de las cámaras de gas. El fondo se difumina, no vemos el horror que esconde el cam...